Una carrera esencialmente de desgaste por encima de cualquier otra característica desembocó en una plata para Héctor Álvarez. Pero sobre todo en la epopéyica victoria de un ciclista imponente nacido en Girona. Pero no español, sino estadounidense, de nombre Ashlin Barry y que celebraba su 19º aniversario con un oro. No podía hacerse él mismo mejor regalo. "Happy birthday!"
Su padre, Michael, corredor canadiense, vecino de la ciudad como sus compañeros del US Postal, habrá recordado su propio triunfo en 2002 en ese Montreal que ya es predio de la familia. Ashlin tiene la doble nacionalidad, pero prefirió competir por Estados Unidos. Se escapó en la tercera vuelta junto al francés Rémi Arsac, el belga Matteo Vanhuffel, el danés Kristian Egholm y el británico Matthew Dodd. Con ellos o solo, se metió, en números redondos, entre pecho y espalda de su 1,92 y sus 77 kilos, 140 kilómetros. Pertenece al Visma, en cuyo equipo de desarrollo se ha forjado como un ciclista impactante.
Cuando los demás fueron cayendo, él aguantó contra toda lógica la persecución furiosa de Héctor Álvarez, del italiano Matteo Scalco, el belga Niels Driesen, el francés Aubin Sparfel y el noruego Jesper Stiansen. El quinteto se jugó el resto de las medallas. Y Álvarez, fortísimo, sprint de plata, a 53 segundos del oro, se impuso a Stiansen, Sparfel, Driesen y Scalco.
Lógicamente, los dos oros de Benjamín Noval en la categoría júnior opacaron un tanto el bronce de Héctor Álvarez en la contrarreloj de la Sub-23. Pero, de modo compensatorio, ayudaron a que la prueba en línea adquiriese un mayor interés y también sirviera para recordar que Héctor no era un cualquiera y partía como uno de los favoritos. No desmintió el pronóstico, con una actuación formidable, siempre atento por los puestos de cabeza y rompedor en varias ocasiones de la densidad del pelotón. Nadie como él hizo tanto daño a tantos. A todos menos a Barry, que volaba por encima de quienes pedaleaban por la tierra.
A Héctor Álvarez Martínez, alicantino de Benidorm, se le dan mucho mejor los Campeonatos internacionales que los nacionales. En 2026, en estos Mundiales de Montreal, ha ganado, pues, un bronce en la contrarreloj y una plata en la prueba en línea. En los de España, en cambio, sólo pudo ser sexto en ambas especialidades. En el Europeo de 2025, en Francia, logró también un bronce en la carrera de ruta.
Al igual que Benjamín Noval, y que algunos otros, es uno de esos talentos adolescentes fichados casi todavía en la pubertad por los grandes equipos del World Tour. Noval fue captado con 16 años por el Ineos, y en 2027 ingresará con todos los honores en el pelotón profesional. Álvarez firmó con 18 por el Lidl-Trek, que lo incorporó a su equipo de desarrollo, el Lidl-Trek Future Racing. Y, como Noval, pasará en 2027 a la primera plantilla. Tendrá entonces 20 años, cumplidos el 12 de diciembre. Mientras tanto, todavía con 19, ya se ha hecho notar lo suficiente como para adjudicarle, con la correspondiente presión y la obligatoria paciencia, la vitola de gran promesa del ciclismo español.