La euforia se mezclaba con la emoción en el rostro de Jonas Vingegaard. Fueron demasiados meses de frustración ante la tiranía de Tadej Pogacar, así que no está nada mal apuntarse el primer tanto para quién, además, viene de ganar, de carrerilla, Vuelta y Giro. De hecho, la regularidad del danés también asusta: ha sido primero o segundo en las últimas ocho grandes que ha disputado.
Pero en su mente no estaba eso. Estaba el lado oscuro de su trayectoria y no sólo fue perder los dos últimos Tours. "Cierro un capítulo. Ya soy igual y hasta mejor que antes de la caída de la Itzulia de hace dos años que me hizo pensar que me moría, estuve cerca", pronunció, recordando que, cuando estaba postrado en el suelo de aquella curva maldita, el ciclismo era lo de menos: "Sólo pensaba en sobrevivir".
Son 12 segundos de ventaja con Pogacar, un triunfo apenas moral, pero verse de amarillo, "algo con lo que he soñado los tres últimos años", es una mochila de "motivación" para lo que está por venir. Habrá que comprobar si esta afrenta desata todavía más el ansia de su rival. Es posible que este mismo domingo, de nuevo con final en Montjuic (triple ascensión), se compruebe. "Primero necesito desconectar y relajarme un poco, no queda mucho tiempo para irse a dormir, nos espera una etapa bastante complicada, ideal para los corredores explosivos. Creo que el final va a ser muy intenso y, además, antes de llegar al desenlace también suele ser una parte muy complicada. Tendremos que estar muy atentos y luego veremos qué podemos hacer en el final", admitió un Tadej bastante satisfecho con el rendimiento de sus compañeros del UAE: "No estoy decepcionado. Hacía mucho que no disputaba una contrarreloj por equipos. Hicimos una actuación realmente buena, así que podemos estar satisfechos con el resultado y afrontar la próxima carrera con motivación". Pogacar portará el maillot de lunares de la montaña al ser el más rápido en el parcial cronometrado entre el Passeig de Santa Madrona (km 15,9) y la meta de Montjuic (km 19,6).
Vingegaard, por supuesto, también elogió el trabajo colectivo del Visma Lease a Bike, verdaderos especialistas en la lucha contra el crono por equipos. Los primeros arreones de Hagenes y Affini en el llano. La potencia de Armirail y Campenaerts después y, en el tramo final, Jorgenson, Kuss y Piganzoli. Jonas no tuvo que hacer ningún relevo hasta la última rampa. Sólo Pogacar fue más potente que él en ese tramo final de ascensión, unos 800 metros al 7% de desnivel, pero no fue suficiente.