Cultura

Angy Fernández: "No sé qué hubiera sido de mí sin 'Física o química'. Estaba perdida y la serie me dio una vida"

Angy Fernández: "No sé qué hubiera sido de mí sin 'Física o química'. Estaba perdida y la serie me dio una vida"

Antes de ser mayor de edad, Angy Fernández (Palma de Mallorca, 1990) ya era una estrella. Finalista de ‘Factor X’ y rostro principal del, entonces incipiente, fenómeno que fue y aún es ‘Física o química’. Desde entonces, su carrera y su vida han sido sendas montañas rusas de las que se ha bajado sana y salva. Protagoniza ‘Las irresponsables’, en el teatro Maravillas de Madrid, una comedia negra que gira alrededor de una pregunta: "¿Alguna vez habéis hecho algo horrible?".

Me ponen muy sencillo empezar, ¿alguna vez lo has hecho?
No, pero nadie sabe si sería capaz hasta que se ve en una situación límite. Es verdad que esta obra te hace plantearte qué harías tú y asusta un poco porque a saber de lo que somos capaces. Yo soy impulsiva, pero una impulsiva controlada, por así decirlo. Mi personaje está pasando un duelo amoroso y ahí hemos estado todos. Cuando tenemos ese dolor tan grande por una pérdida, a veces, se nos puede ir la cabeza un poco. ¿A quién no le ha pasado? Es un poco raro porque soy súper controladora, pero luego me arranco sin pensar. Cuando me gusta un chico, voy y se lo digo. No le doy muchas vueltas a las cosas.
Eso es que no te has llevado muchas calabazas en la vida.
Alguna, pero no me da vergüenza. Vida sólo hay una y hay cosas con las que podemos ser impulsivas. ¿Por qué no decirle a alguien lo que sientes? ¿Qué problema hay? Pero eso en el amor, en lo demás creo que hay que controlar bastante los impulsos porque, si no, esto sería un caos. Mira cómo está el mundo, hay algunos que no los controlan y se nos está yendo la cabeza con guerras y con barbaridades.
No está de moda pensar en el prójimo.
No, es verdad. Se ha puesto de moda el individualismo. Las redes sociales también han hecho daño con eso. Es el reino del ego y, vale, está bien que cada uno piense en sí mismo y lo que le va mejor, pero sin olvidarse de los demás. Espero que las cosas cambien, aunque en realidad sospecho que vamos a ir a peor. Lees las noticias, ves lo que está pasando en el mundo y es que nos estamos volviendo locos, tío. No ya los políticos, la sociedad. Mira las manifestaciones por Ceuta, que la idea es buena, pero luego agreden a periodistas simplemente por hacer su trabajo con una cadena que no les gusta y grupos de ultraderecha las convierten en otra cosa. Es una vergüenza. Si hubiera más empatía, el mundo iría mejor, pero casi no queda.
Cuando una triunfa tan joven y de golpe, ¿es más fácil ser irresponsable o, al contrario, te obliga a controlarte más de lo que toca?
Lo segundo. De repente, con 16 años, te conoce todo el mundo y tienes la mirada de la gente y de la profesión en la nuca. Tienes que madurar porque hay cosas que, por edad, te apetecería hacer y no puedes porque tienes a los paparazzi en la puerta, que en esa época todavía había. Ahora ya no, porque todo el mundo tiene móviles, que no sé qué es peor. Ahora todos somos paparazzi [risas].
Pero ahora todo el mundo se graba a sí mismo, los demás ya casi no importan.
Cierto. Entonces, cuando me pasó a mí, había esa sensación de que te tenías que hacer adulto de golpe y eso no es sano porque no es posible. Yo era un adolescente que estaba empezando a trabajar y me vi metida en unas dinámicas de 12 horas diarias de trabajo y una responsabilidad real. Todo el mundo te observa para ver si respondes como una adulta y, joder, tú quieres tener la edad que tienes. Yo me resistí. Intenté no perder la espontaneidad y la impulsividad para disfrutar. Cuando salía, se me olvidaba que me conocía la gente e intentaba ser joven. Tuve la suerte de que no había redes sociales en ese momento, nuestra generación se ha librado de eso.
Visto ya desde la distancia, ¿ese tipo de fenómenos populares como ‘Física o química’ son un arma de doble filo para alguien tan joven?
No, yo lo veo totalmente como un privilegio porque haber estado en esa serie me ha dado todo lo que tengo hoy. Todo. Yo no sé qué hubiera sido de mí si no y no me imagino haciendo otra cosa. Tenía claro que quería dedicarme a cantar y a actuar, pero no sabía cómo hacerlo ni por dónde empezar. Estaba en Mallorca, en el instituto, y era muy mala estudiante. Estaba perdida y no sabía qué iba a ser de mí. De repente, aparece la oportunidad de estar en una serie y me da una vida. Claro que ha habido momentos duros, como tenemos todas las personas, pero sinceramente estoy muy agradecida. No ha sido una condena pese a los altibajos. Después de tantos años la gente se sigue acordando, sigue teniendo cariño a la serie y me ha dado facilidades para dedicarme a esto, es una bendición.
Cabe pensar que la vigencia de este tipo de productos acaba cuando sus fans crecen, pero no ha sido el caso. Hace poco rodasteis un reencuentro y los rumores sobre que los actores os liabais entre vosotros siguen sacando titulares 15 años después.
Ya, es muy fuerte eso. Se mantiene mucho el cariño y lo bueno es que, con las plataformas, los adolescentes de ahora la están viendo otra vez. Es alucinante que con la de series que para ver, elijan una tan antigua. ¡Qué orgullo haber formado parte de algo así!

Y, en lo personal, ¿cómo has llevado ese fenómeno fan?
Bueno, ha habido momentos duros. Sobre todo por sentirme tan expuesta. Me empecé a volver más tímida porque sentía que me observaba más la gente. Y cuando empezaron las redes sociales fue un cambio difícil porque pasé de sentir sólo cariño a ver que también había odio. Leer comentarios despectivos hacia mí, mi trabajo y mi físico me hizo bastante daño y, como era una cría y no pensaba demasiado las cosas, contestaba y era peor. Se hacía más bola, había titulares y luego me insultaban más. Ostras, me estaba metiendo en una movida que no molaba nada.
Es difícil contener el impulso de responder al hater.
Dificilísimo. Soy una tía normal y, si tengo que decir algo, lo digo, por eso contestaba, pero no me daba cuenta de que me estaba leyendo mucha gente y mi altavoz multiplicaba el problema. Hasta hace poco no he sido consciente de que tengo poder en redes porque me sigue muchísima gente y lo que digo se multiplica. No hay que darse mucha importancia, pero tampoco quitarse porque, entonces, a lo mejor no lees las situaciones y la lías más. Bueno, fue duro, pero la popularidad también me ha dado cosas muy buenas y estoy súper agradecida porque siento el cariño de la gente, lo que pasa es que cuando eres adolescente o muy joven no comprendes muy bien qué pasa.
Volvemos a la clásica polémica de los niños-estrella y los juguetes rotos.
No te preparan para algo así. Justo he visto estos días un documental sobre todo lo que sufrieron los niños de Nickelodeon, abusos y cosas muy heavies. Obviamente, no ha pasado nada de eso en ‘Física o química’, donde fuimos todos muy felices y nos trataron muy bien, pero aún así es muy complicado. Mira, ahora hay una figura, el coordinador de intimidad, que era muy necesario cuando tienes escenas de sexo con gente muy joven y creo que también debería haber un psicólogo o psicóloga que estuviera en ese tipo de proyectos para orientarte, ayudarte a lidiar con la fama, ponerte los pies en la tierra y, sencillamente, poder desahogarte.
Has hablado abiertamente de tu lucha contra una depresión que te diagnosticaron a los 19 años. ¿Te alegras de haber contribuido a agrietar el tabú de la salud mental?
No sé si alegrarme es la palabra porque, desde que hablé, se me ha asociado a la salud mental y se me ha estigmatizado un poco. No soy ni psicóloga ni experta en el tema, simplemente soy una humana más a la que le pasan cosas y que decidió contarlo a través de las redes sociales porque así nos sentimos menos solos y también porque, es así, buscamos la validación externa. Había algo de: "Ostras, necesito que me comprendan". Ahora me lo hubiera pensado mejor porque me ha perseguido un poco. A cambio, ya no me siento sola en eso porque mucha gente ya lo habla, se graba llorando o contando que acaba de romper con su pareja. Se ha convertido en algo bastante común. Hemos pasado de un extremo al otro.
De hecho, a veces parece que en ciertos ambientes se está mercantilizando la salud mental. Libros, documentales, posts…
Es que es eso. Por eso yo ahora ya no cuento absolutamente nada, prefiero mantener mi intimidad y ya hablaré con una profesional lo que necesite. Si tengo un mal día, no tengo por qué estar contándoselo a todo el mundo porque todos tenemos días malos. Que la gente comparta cómo se siente, ayuda a otros a pedir ayuda. En ese sentido estoy contenta de haberlo contado en su momento, pero ahora no lo haría.
Teatro, series, cine, cantante, presentadora… Te han cundido estos 35 años de vida.
Ya tendría que haberme centrado más. Joder, tío, he estado en tantos sitios que a veces estoy como desubicada. ¿Sabes qué eres Angie? Antes me costaba abrazar eso porque sentía que tenía que elegir, por eso dejé la música, para que se me viera como actriz, pero es absurdo hacerse de menos. Se puede ser varias cosas a la vez, en Estados Unidos es normal, pero aquí parece que si no te centras en una cosa no vas en serio. Para mí, lo principal ahora es la actuación, pero cuando esté un poco más asentada pienso volver a la música.

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