Borja Sémper (Irún, 1976) aparece por la segunda planta de la sede nacional del PP. Posa para algunas fotos ante una pared negra y luego pasa a una blanca. «No me hagáis el juego de que tan pronto digo blanco como negro, eh», bromea a modo de presentación quien es portavoz nacional y vicesecretario de Cultura del partido. El político vasco está plenamente reincorporado a sus funciones tras 10 meses fuera por un cáncer y viene a mostrarlo.
Hace apenas unos días que un grupo de participantes en el Festival de las Ideas forzó que la aseguradora Allianz se retirara como patrocinador del evento por sus vínculos con Israel y Sémper no tarda en comentarlo. «Obviamente es un caso de censura. Me hubiera gustado mucho más que se hubiera debatido en el Festival de las Ideas», dice el representante cultural del PP, que también ahonda en el plan de su partido para este sector, en la búsqueda de financiación privada para sostenerlo, en la guerra cultural o en un hipotético gobierno de coalición con Vox.
- Desde el PP insisten en que esta es una legislatura muerta a nivel cultural. ¿Qué tiene usted, en ese caso, que proponerles a los españoles?
- Me atrevería decir que no solo ha sido esta legislatura, ha sido desde la anterior. A mí me ha sorprendido ver cómo la izquierda desaprovecha una oportunidad para utilizar las políticas culturales para transformar el país. El modelo alternativo básicamente consiste en dejar a los creadores en paz, crear condiciones para que la gente ejerza su trabajo en libertad y que los poderes públicos no manoseen cierta vocación de transgresión. Crear las condiciones para que la cultura nos interpele, nos haga preguntas y nos haga sentirnos incómodos. En la parte discursiva, queremos que determinados políticos dejen de ser una especie de curas franquistas de los años 40. Y en la gestión hay modelos de éxito como el Museo del Prado o el Reina Sofía que necesitan modificaciones legales para seguir creciendo. Hay que hacer una auditoría profunda en los museos estatales y terminar el Estatuto del artista. Yo quiero un Ministerio de Cultura y políticas culturales que hablen bien de España, de nuestra historia, nuestro patrimonio, y profundizar en lo que nos une con Hispanoamérica. Los políticos tienen que ser lobistas de la cultura española en el mundo entero.
- Le pregunto por medidas concretas que usted crea que son necesarias e imprescindibles.
- En los primeros 100 días de Gobierno vamos a aprobar una Ley de Mecenazgo para canalizar la voluntad del sector privado de apoyar la cultura del país. Esa es la ley más importante. Vamos a encargar también una auditoría de los museos estatales para ver su funcionamiento y sus condiciones. Y habrá una nueva Ley del Cine que tenga en cuenta el éxito en taquilla y con tres escalones en las producciones: nuevos creadores o cine experimental, un escalón medio para producciones de tres a cinco millones de euros y otro de superproducciones, que escasean en España. A esto añadimos una modificación de la Ley de Patrimonio para garantizar la seguridad de nuestros museos. Para los 100 primeros días sería muy relevante.
- Esa Ley de Mecenazgo era la medida estrella del Gobierno de Rajoy en materia cultural. Han pasado 15 años y no se ha hecho. ¿Por qué ahora sí?
- Probablemente porque lo que antes era importante no fue urgente y lo importante ahora es urgente. Esta Ley de Mecenazgo la está trabajando mi área con Hacienda. No es papel mojado ni una mera declaración. Parte del futuro de España pasa por tener esta ley. A futuro nos enfrentamos a momentos complicados en lo presupuestario con muchos recursos públicos para Sanidad, prestaciones sociales, el envejecimiento, Defensa. No quiero que en ese escenario salga perjudicada la cultura. Para eso necesitamos incorporar la iniciativa privada. Eso se hace estimulando y premiando a quienes están dispuestos a hacerlo, incorporando elementos más anglosajones o franceses.
- ¿La propuesta es que el capital privado entre en aquellos lugares donde sólo se utiliza capital público?
- Sin duda, pero sin renunciar a lo público. Yo lo que hablo es a más, con ambición de seguir creciendo. Si vamos a un horizonte de apreturas económicas, no quiero que la cultura sea perjudicada. Estamos buscando fórmulas para que no suceda.
- Hablaba de una nueva Ley del Cine, el Gobierno está tramitando ahora una. ¿Por qué no la han apoyado? ¿Qué le falta para sumarse a este proyecto?
- Lo primero, consenso con el sector, parece razonable que la Ley del Cine tenga que estar apoyada por la industria. La lectura que hacen de la actual es crítica y eso no es un buen comienzo. Falla también en la urgencia con la que se está tramitando. Una ley de esta envergadura debería tener un debate más profundo. No todo está mal, no me verá ahí, hay una parte que a futuro debe mantenerse, pero hay partes equivocadas en fondo y forma y deja de lado elementos fundamentales como el impacto de la IA. Faltan criterios de taquilla, que son fundamentales, y se ha perdido la oportunidad de innovar con las deducciones fiscales.
- ¿Cómo incluiría el éxito de taquilla como criterio para las ayudas?
- No puede ser que nos dé igual si una película no la ve nadie, hay que premiar las producciones y los productores que consiguen que vaya gente al cine. Una producción no debe beneficiar solo a quien la hace, sino que tiene que tener impacto en la sociedad. Y eso se consigue si la gente va al cine.
- Desde el sector le trasladarán que eso favorecerá el cine comercial, pero hará inviable el cine de autor, que hoy es el gran valor de la industria de nuestro país.
- Es fundamental tener una base sólida y vigorosa y que los poderes públicos impulsen a los creadores noveles y al cine experimental. Ese modelo hay que preservarlo, pero hay que conseguir que nuestro modelo evolucione. Es bueno que haya cine no comercial, pero una industria también necesita el cine comercial. Yo quiero que haya siete Javis y siete Sorogoyen, pero también siete Santiago Segura. Quiero que existan 80 Carla Simón. La ambición es que todo el talento que generamos esté bien canalizado.
- ¿Por qué es necesaria una auditoría en los museos estatales en este momento?
- Tenemos que ver las condiciones en las que está el personal de los museos estatales, si las salas cumplen con las garantías mínimas para ofrecer calidad expositiva y si las piezas se exponen con seguridad. Hay que buscar fórmulas de financiación para escalar esos museos y comprobar si los convenios con otras administraciones merecen ser reformados. No puede ser que haya un museo estatal al que tú vayas por la tarde y esté cerrado. No quiero museos con salas cerradas porque no haya personal de seguridad.
- Espero que también lo haya tratado con su vicesecretario de Hacienda porque eso implica más contratación
- Por eso hablaba de una Ley de Mecenazgo y de buscar financiación como algo fundamental. Es fundamental que esos museos tengan más autonomía para poder comercializar espacios con los que obtener recursos económicos. Se trata de que no esté todo tan encorsetado, que entendamos que el mundo ha cambiado y evolucionado.
- Hablaba de la seguridad. Tras los robos en tres museos provinciales dentro de la oleada europea, ¿entiende que esos museos no tienen capacidad para custodiar esos bienes de alto valor?
- Es un imperativo modificar la Ley de Patrimonio para garantizar que determinadas piezas estén protegidas por su valor de una manera determinada. No podemos fiarnos de una protección menor si sabemos que está habiendo una ola de robos en Europa. Nosotros proponemos que esas obras estén protegidas o estén expuestas en un lugar con protección reforzada. Puede ser en sus museos actuales, pero garantizando una mejora. Si un museo quiere exponer una obra como el Tesoro de Villena, tendrá que garantizar que está expuesto con las garantías necesarias.
- La demoscopia actual parece dibujar un futuro Gobierno de PP y Vox. Los dirigentes de Vox califican la mayoría de proyectos culturales como chiringuitos. ¿Es posible desarrollar su plan en esas circunstancias?
- No sé qué considerarían si hablamos de incorporar al capital privado, no creo que haya alguien en España dispuesto a defender que la cultura no es necesaria. Más allá de partidos políticos, yo le puedo asegurar qué defiende el PP y Alberto Núñez Feijóo. Me atrevería a decir que con la cultura podemos obtener beneficios económicos y diplomáticos, podemos impactar en Estados Unidos, podemos volver a ser importantes en Hispanoamérica y ser capaces de abrir puertas en Asia. España es un país que en materia cultural no puede permitir que nadie le mire por encima del hombro.
- Le pregunto de otra forma, ¿puede garantizar que en un gobierno de la derecha habrá Ministerio de Cultura?
- Feijóo ya anunció en 2023 que lo iba a haber y evidentemente España debe tenerlo.
- El sector no parece tenerlo muy claro. En unas jornadas que organizaron ustedes hace unos meses, Jesús Cimarro, presidente de Faeteda (la Federación de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza), le pidió comprometerse a que hubiera Ministerio.
- No solo tenemos que tener un Ministerio de Cultura, sino que tenemos que tener unas buenas políticas culturales. Al Partido Popular se le pueden achacar muchas cosas, pero cuando gobierna ha tenido magníficos gestores culturales, ministros y secretarios de Estado. Nadie con rigor puede decir que con nosotros se han resentido las políticas culturales. La cultura no es de izquierdas ni de derechas, es transversal y debería ser una política de Estado que no se toque gobierne quien gobierne. Respeto profundamente a quien le da una dimensión política a las expresiones culturales, pero para mí es mucho más importante que eso.
- Sobre esa mirada de que la cultura no tiene ideología, José María Lasalle, secretario de Estado con su partido, dijo en una entrevista que la cultura siempre ha sido algo «incómodo» para la derecha.
- Yo reniego de esa idea, habrá gente de derechas y de izquierdas que se interese por la cultura. Cuando el ministro afirma en su primera comparecencia en el Congreso que va a utilizar su ministerio para hacer una batalla cultural, es una patrimonialización de la cultura. Si lo hubiera dicho alguien del PP, no sé qué pasaría. Yo creo que la cultura se ve perjudicada desde una trinchera. Yo quiero que la cultura sea transgresora e incómoda para el poder. Y, por rebatir esa frase, creo que la izquierda dominante actual acepta la libertad en la cultura cuando no contraviene sus propios postulados. Hay una especie de cláusula oculta en la izquierda actual en la que si las expresiones culturales le dan la razón, son bienvenidas y las abraza. Y si no, las rechaza o las caricaturiza. Si mañana una derecha dominante hiciera eso, yo estaría también en contra, pero le puedo asegurar que a mí no me va a pasar.
- Esto ha sucedido siendo usted ya vicesecretario de Cultura del partido en distintos municipios que gobernaba el PP con Vox con obras como 'Orlando', 'El mar', 'Qué difícil', 'El señor puta o la degradación del ser'...
- La censura es mala, la haga quien la haga, incluso si son personas con el mismo carné político que yo o de algún socio de mi partido. No me siento rehén de eso. Le puedo asegurar que denuncio y rechazo la censura venga de donde venga.
- ¿Se debe hacer una restitución de la tauromaquia como parte de la propuesta cultural de nuestro país?
- La tauromaquia debe tener reconocimiento o al menos respeto por parte de los poderes públicos como está contemplado en la ley. Nosotros restauraremos el Premio Nacional de Tauromaquia.
- Precisamente sobre esa ley se ha vuelto a reactivar un proceso en el Congreso para derogarla.
- La única opción es el respeto porque también hay gente a la que le parece mal el Orlando de Virginia Woolf y no se debe censurar. Ante la duda, hay que optar siempre por la libertad y el respeto. Me vale para Virginia Woolf y para la tauromaquia. Con una diferencia, que la tauromaquia representa una parte cultural innegable de nuestra identidad.
- ¿Usted entiende que el proceso de descolonización que se ha anunciado para los museos es positivo o negativo?
- Me parece un debate falso e inexistente en España, no hay un solo museo que haga una loa no sé a qué colonización. La historia de España no está sustentada en la colonización, sino en el encuentro. Me gustaría que el próximo gobierno reafirmara el entendimiento y el hermanamiento sin renunciar a que la historia está llena de claroscuros y de atropellos. Nuestro legado en el mundo no es un legado de colonización, sino de encuentro y de hermanamiento.
- Diría que hay países al otro lado del Atlántico a los que antes ha calificado de hermanos cuyos habitantes no estarán de acuerdo con esa mirada.
- Hay dirigentes de algunos de esos países que no están de acuerdo, que no es lo mismo. A mí me encanta la discrepancia, y tuve la oportunidad de tener una charla ante cientos de universitarios en la Universidad de Guadalajara y lo que percibí, lejos de rencor y voluntad de enfrentamiento, fue la necesidad de unirnos más todavía.
- Hace unos días, el Festival de las Ideas retiró el patrocinio de Allianz por sus vínculos con Israel ante la presión de participantes como Rodrigo Sorogoyen o Alana S. Portero. ¿Cuál es su visión sobre este debate?
- Lo que yo he sabido es que una multinacional compró bonos del Estado de Israel y ahora sufre una campaña de acoso. Comprar bonos, no apoyar a Netanyahu. Me preocupa mucho el mensaje que esto proyecta a aquellas empresas que están dispuestas a financiar proyectos culturales y que se irán al deporte. Y me preocupa mucho que un festival llamado Festival de las Ideas renuncie a debatir en libertad todas las ideas. Me preocupa la imposición de una idea única.
- ¿Usted coincide con compañeros de partido que piden sacar la política de la cultura?
- Me gusta participar en este debate. Me parecerá muy bien que haya creadores que quieran tener una dimensión política, pero el Ministerio debe respetar y amparar a los creadores que no quieran tener ninguna.
- No le voy a preguntar si se ve como ministro porque conozco la respuesta, pero ¿estaría en disposición de aceptar si hubiera un cambio de Gobierno?
- No me haga trampas... Primero vamos a ganar las elecciones, a conformar el Gobierno y ya le digo que es una plaza muy disputada. Feijóo tendrá a mucha gente buena, mucho mejor que yo. No apueste por mí y ya habrá tiempo para hablar de esas cosas.