Cultura

La Griega y el Capi

La Griega y el Capi

Cada 15 días escribo, y muy feliz, la columna que aquí nos ocupa. En principio siempre está basada en la más rabiosa actualidad. Si hubiera sido un buen empleado y hubiera seguido las recomendaciones de mi jefe de sección, al que siempre acudo, estarían leyendo mi parecer acerca de la residencia de Shakira en Madrid, sobre la tendencia cada vez más extendida del lloriqueo y la queja o algo sobre lo peligrosas que son las aplicaciones de ligoteo para acabar enrollado con una supuesta espía rusa que te lleva a la ruina en cuestión de segundos. Sinceramente, no me provocaba nada escribir acerca de este presente. No me representaban para nada estos temas.

Estos días, mi actualidad ha estado presidida por una sensación: me siento muy afortunado de tener unos amigos tan geniales. Así que hoy hablaré de dos de ellos: María Fitz-James Stuart, la Griega, y Miguel Ángel Arenas, el Capi. Porque me encanta presumir de buenos amigos, muy diferentes entre ellos, pero ambos muy totales. El día a día de cualquier hijo de vecino tendría que estar basado en sentirse orgulloso de las personas que has elegido para estar a tu lado y poder proclamarlo a los cuatro vientos. Los buenos amigos te salvan la vida. Y reconocer sus logros, y alegrarte por ello, tendría que ser asignatura vital obligatoria.

A la María la conocí por su madre, María Calleja, otra grande de la que ha heredado un alto de grado de profesionalidad y exquisitez en el campo de la comunicación y las relaciones públicas. El Capi es el mayor descubridor de talentos musicales que ha dado este país. Desde Los Pecos a Alejandro Sanz. María inauguró recientemente las oficinas de su nueva agencia de comunicación. Hacía tiempo que no asistía a una congregación de gente con tanto nivelón mental y estético. Anteayer, el Capi celebró su cumpleaños en un restaurante muy decadente-chic. El target de invitados era muy antagónico, pero igual de moderno. Estas dos personas han adoptado la modernidad como actitud vital. También le han puesto su apellido al espíritu cosmopolita. Una, invitándome a conocer a la flor y nata de la aristocracia, el arte, el pijerío y los malotes del reino. El otro, permitiéndome descubrir a artistas líricos a la vez que me reencuentro con el cantante y sexsymbol Pedro Marín o meriendo con la galerista Eugenia Niño y mi persona favorita del mundo: Fabio Mcnamara.

Les recomiendo fervientemente rodearse de los mejores para ser mejor. Es un sexto sentido que yo he logrado desarrollar. Aprender, copiar y aplaudir a tus amigos te llevará a ser mejor persona y alcanzar la plenitud. Me pasa con la Griega y me pasa con el Capi.

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